Claro que no representa una novedad que un país como el nuestro, la educación secundaria sea esa época en la que los inocentes infantes egresados de la primaria comienzan a conocer y reconocer sus cuerpos.
Comienzan las dudas, los primeros besos con sabor a decepción, tragos de licor que embriagan, música que antes no se podía tener tan fácil, es donde usualmente, todo se descompone.
No fue diferente para Felipe, sus padres hicieron todo el papeleo correspondiente para que entrara a la secundaria en tiempo y forma. Era la más cercana a su hogar, sólo caminaba unos 10 minutos para llegar.
No se podía quejar de no tener dinero, no le sobraba pero tenía lo suficiente. Sus padres eran comerciantes, vendían ropa en el mercado de la colonia. Los otros dos hermanos de Felipe también se dedicaban al comercio, ambos estaban casados y vivían con sus padres. Tres familias en una sola casa.
Felipe había notado que sus hermanos habían adquirido compromisos a muy corta edad, ambos se casaron con sus novias de la secundaria (la misma en la que el iría). Su hermano mayor se había fugado unos días con su chica y cuando regresaron a su casa, los padres de ambos esperaban enojados y a ellos no les importó. Alegaban que eran el amor de la vida del otro y que se querían casar.
Los padres de ella se negaban en un principio, pero ella se notaba tan convencida que sin dudarlo, se llevo a cabo una gran fiesta en casa del novio. Como es tradición de la colonia, se cerro la calle con una gran lona amarilla que atravesaba de banqueta a banqueta.
La fiesta se extendió todo el fin de semana.
Felipe recuerda que el tenía unos 7 años cuando su hermano se casó.
La 'feliz' pareja se fue a vivir a casa de la novia por unos meses, el no soportaba a la suegra y le dijo a su esposa que mejor se fueran a casa de el, había más espacio y nadie los molestaría.
Ella ya estaba embarazada de unos gemelos que serían la adoración de los abuelos. El papá de ella les regaló todo lo relacionado a su recámara de los pequeños, toda la decoración corrió a manos de los gustos del abuelo, fan empedernido del América.
El otro hermano de Felipe tuvo una historia similar, conoció a una chica en la misma escuela, sólo que ella es un año menor que el. Sin pensar, se pusieron a jugar a las relaciones sexuales y no consideraron que su matrimonio sería arreglado por que ella estaba embaraza de una pequeña.
El tenía 14 años y ella 13.
Al nacer la pequeña fue diagnosticada con retraso mental severo.
Hoy en día, la pequeña es la adoración de Felipe, le da mucha ternura ver que sus padres no la quieren. Los abuelos se desesperan cuando están con ella, es muy brusca al moverse y siempre llora. La deben mantener medicada para poder tolerarla.
Felipe sale con ella al patio, ambos disfrutan del sol.
Mañana es el primer día de clases de Felipe, está dispuesto a no dejarse enamorar por ninguna mujer. No quiere tener el mismo destino que sus hermanos.
Para el, las mujeres no valen tanto. Como dice su papá.
Estás viendo y no lees!
martes, 26 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
Estilo
Aquella tarde llovía como siempre en esta época, el agua te mojaba de pies a cabeza en cuestión de minutos, tal vez de segundos.
Como siempre, me olvide de llevar una sombrilla, caminaba muy pegadita a la pared para evitar mojarme, era muy estúpido pensar en eso, terminé mojada hasta mis interiores.
Llegué al cafe donde quedamos de vernos, prendí un cigarrillo y te esperé. Sentía como el calor de mi cuerpo comenzaba a desprenderse para secarme, para entibiar mi mojada ropa.
Sacudía rápidamente mi cabello antes de tu llegada, tome una liga vieja y lo amarre lo más decente que pude. Me retoqué el maquillaje y noté que mis ojos se veían más grandes y brillaban de emoción.
Solté una risa bajita, mientras daba una fumada más y noté que empujabas hacia mi el cenicero, levanté la mirada y te vi, sonriente como siempre, con tu blanca y alineada dentadura.
Me saludaste tan amable como siempre y me besaste en la mejilla. Los vellos de tu barba molestaban un poco, me hiciste reír con las cosquillas.
Tomaste asiento sin esperar que te invitara y prendiste otro cigarro: 'Café americano sin azúcar' sabías perfectamente que ese tipo de detalles me enloquecían.
En aquel momento las manos me temblaban como siempre, como antes. Fijamente rodee la taza y di un sorbo 'ahora está muy tibio' dije mientras te miraba fijamente a los ojos, esperando escuchar el motivo de nuestra cita.
Comenzaste a reír, a fumar y platicar como solo tú sabes hacerlo, me envolviste en tus palabras obteniendo de mi, de vez en vez algunas carcajadas y observaciones. Sin notarlo más de dos horas habían transcurrido ya. Volvía a llover.
En un momento, no logré percatarme de que ya habías recorrido la silla a mi lado, tenías en tu mente las palabras y oraciones exactas para tomar mi mano, para tocar mi hombro, recargarte en mi, tomar mi cara entre tus manos y... sin premuras, besarme.
Tu sabor a café y cigarro,tus labios y tu lengua jugando conmigo, como antes.
En un momento, la humedad de mi ropa se disipó completamente. El calor de mi cuerpo se desvió y concentró totalmente en mi sexo. Mis pies flotaban y mis manos hormigueaban alrededor de tu cuello.
Sin dudarlo aventaste un billete sobre la mesa y tomaste mi mano, corrimos hacia tu auto, cuando me vi estaba besándote desenfrenada en cada oportunidad, en cada semáforo en alto, en cada esquina, cada que mi cuerpo lo exigía para seguir sintiendo el calor que me provocabas.
Lo siguiente que recuerdo fue entrar a una recámara y desbaratar las sábanas de la cama, vi ropa volar sobre mi cabeza, tus manos recorrían mi cuerpo y toda mi piel rápidamente, como si nunca lo hubieran hecho aunque se guiaban perfectamente sobre las líneas.
No veía el momento de decirte que aún te extrañaba, que aún te amaba, quería que mi cuerpo por sí mismo lo gritara.
Estaba muy cerca...
La sensación de la humedad de tus labios en mi cuello y el lóbulo de mi oreja izquierda me hicieron tomar tu cara entre mis manos, sin perder el ritmo, todo ello para decirte que...
Te amaba. Antes.
El despertador no dejaba de sonar y sin querer lo tiré de mi buró. Fue entonces cuando desperté enojada para conmigo, pues ya era muy tarde para seguir soñando.
Como siempre, me olvide de llevar una sombrilla, caminaba muy pegadita a la pared para evitar mojarme, era muy estúpido pensar en eso, terminé mojada hasta mis interiores.
Llegué al cafe donde quedamos de vernos, prendí un cigarrillo y te esperé. Sentía como el calor de mi cuerpo comenzaba a desprenderse para secarme, para entibiar mi mojada ropa.
Sacudía rápidamente mi cabello antes de tu llegada, tome una liga vieja y lo amarre lo más decente que pude. Me retoqué el maquillaje y noté que mis ojos se veían más grandes y brillaban de emoción.
Solté una risa bajita, mientras daba una fumada más y noté que empujabas hacia mi el cenicero, levanté la mirada y te vi, sonriente como siempre, con tu blanca y alineada dentadura.
Me saludaste tan amable como siempre y me besaste en la mejilla. Los vellos de tu barba molestaban un poco, me hiciste reír con las cosquillas.
Tomaste asiento sin esperar que te invitara y prendiste otro cigarro: 'Café americano sin azúcar' sabías perfectamente que ese tipo de detalles me enloquecían.
En aquel momento las manos me temblaban como siempre, como antes. Fijamente rodee la taza y di un sorbo 'ahora está muy tibio' dije mientras te miraba fijamente a los ojos, esperando escuchar el motivo de nuestra cita.
Comenzaste a reír, a fumar y platicar como solo tú sabes hacerlo, me envolviste en tus palabras obteniendo de mi, de vez en vez algunas carcajadas y observaciones. Sin notarlo más de dos horas habían transcurrido ya. Volvía a llover.
En un momento, no logré percatarme de que ya habías recorrido la silla a mi lado, tenías en tu mente las palabras y oraciones exactas para tomar mi mano, para tocar mi hombro, recargarte en mi, tomar mi cara entre tus manos y... sin premuras, besarme.
Tu sabor a café y cigarro,tus labios y tu lengua jugando conmigo, como antes.
En un momento, la humedad de mi ropa se disipó completamente. El calor de mi cuerpo se desvió y concentró totalmente en mi sexo. Mis pies flotaban y mis manos hormigueaban alrededor de tu cuello.
Sin dudarlo aventaste un billete sobre la mesa y tomaste mi mano, corrimos hacia tu auto, cuando me vi estaba besándote desenfrenada en cada oportunidad, en cada semáforo en alto, en cada esquina, cada que mi cuerpo lo exigía para seguir sintiendo el calor que me provocabas.
Lo siguiente que recuerdo fue entrar a una recámara y desbaratar las sábanas de la cama, vi ropa volar sobre mi cabeza, tus manos recorrían mi cuerpo y toda mi piel rápidamente, como si nunca lo hubieran hecho aunque se guiaban perfectamente sobre las líneas.
No veía el momento de decirte que aún te extrañaba, que aún te amaba, quería que mi cuerpo por sí mismo lo gritara.
Estaba muy cerca...
La sensación de la humedad de tus labios en mi cuello y el lóbulo de mi oreja izquierda me hicieron tomar tu cara entre mis manos, sin perder el ritmo, todo ello para decirte que...
Te amaba. Antes.
El despertador no dejaba de sonar y sin querer lo tiré de mi buró. Fue entonces cuando desperté enojada para conmigo, pues ya era muy tarde para seguir soñando.
lunes, 21 de mayo de 2012
Quédate.
Ha pasado casi un año desde la última vez que sentí esa necesidad de escribir en este medio.
Las novedades no suelen ser radicales hasta que duelen, esta vez dolió tanto que tuve que escribirlo para aligerar el alma.
¿Qué es bueno y hasta que punto lo malo debe ser reclamado? Cuestión que aún no puedo responder ni podré resolver. Las dudas, habladurías y maquilas de la mente son poderosas razones para tender a aislarse en cualquier lugar invisible o en una cueva.
En mi caso, la cueva me superó.
Vivir y disfrutar cada momento sin recelos y sin tomar en cuenta lo ajeno a 'nosotros' era mi precepto, mis ganas de querer estar al lado del ser que más he amado. Y como dijo, comenzaron las habladurías...
Hice caso omiso y no te dije más.
Llegó la segunda versión de los mismos hechos y te lo dije, sutil y suave, con mucho miedo, las piernas no me respondían por que pensé que me dirías 'Sí, lo siento', y mi reacción cambió completamente cuando dijiste no.
El alma respiró y descansó.
Suelo ser de esas personas que PERDONAN para OLVIDAR y seguir adelante, no tiene ningún caso reclamar lo mismo hasta desgastarse, no tiene caso seguir si duele y mueres.
Así lo hice hasta que vi tu mano sosteniendo otra que no era la mía...
Las dudas, los recelos, las cosas jamás dichas y miles de cosas me expulsaron de la cueva que me protegía. Reaccioné como no debí hacerlo y casi perdí.
Entiéndeme, lo sabido aún pasaba por mi mente, tu lo sigues negando. ¿Eso a mi dónde me deja?
Tengo ganas de dejarte, tengo ganas de tenerte.
Tengo ganas de hacer todo y nada a la vez.
Sólo espero que un día deje de doler.
Las novedades no suelen ser radicales hasta que duelen, esta vez dolió tanto que tuve que escribirlo para aligerar el alma.
¿Qué es bueno y hasta que punto lo malo debe ser reclamado? Cuestión que aún no puedo responder ni podré resolver. Las dudas, habladurías y maquilas de la mente son poderosas razones para tender a aislarse en cualquier lugar invisible o en una cueva.
En mi caso, la cueva me superó.
Vivir y disfrutar cada momento sin recelos y sin tomar en cuenta lo ajeno a 'nosotros' era mi precepto, mis ganas de querer estar al lado del ser que más he amado. Y como dijo, comenzaron las habladurías...
Hice caso omiso y no te dije más.
Llegó la segunda versión de los mismos hechos y te lo dije, sutil y suave, con mucho miedo, las piernas no me respondían por que pensé que me dirías 'Sí, lo siento', y mi reacción cambió completamente cuando dijiste no.
El alma respiró y descansó.
Suelo ser de esas personas que PERDONAN para OLVIDAR y seguir adelante, no tiene ningún caso reclamar lo mismo hasta desgastarse, no tiene caso seguir si duele y mueres.
Así lo hice hasta que vi tu mano sosteniendo otra que no era la mía...
Las dudas, los recelos, las cosas jamás dichas y miles de cosas me expulsaron de la cueva que me protegía. Reaccioné como no debí hacerlo y casi perdí.
Entiéndeme, lo sabido aún pasaba por mi mente, tu lo sigues negando. ¿Eso a mi dónde me deja?
Tengo ganas de dejarte, tengo ganas de tenerte.
Tengo ganas de hacer todo y nada a la vez.
Sólo espero que un día deje de doler.
sábado, 16 de julio de 2011
The best you ever had
Tiene... como 4 meses que no pasaba por aquí.
Y siguen cambiando las cosas, ahora percibo más las cosas que antes.
Escucho más a Carla Morrison, vi a Interpol por segunda vez, se acabó Harry Potter y soy fan de algunas series de MTV y VH1...
Pero eso no es tan importante, lo reelevante en mi vida radica en el propio lenguaje de mi alma.
Ya pasé al penúltimo (en mi caso) semestre de la Facultad, el tiempo se evaporó de mis manos a una velocidad inconcebible, no pensé en verme así, a estas alturas, con quienes estoy y comparto mi vida, mi tiempo y mi cariño.
La llegada de mi sobrinito, las esperanzas puestas en ello y nuevos amigos, retos, compromisos y la música que los genios nos regalan, son esas pequeñas cosas que valoro.
Me siento diferente, me veo diferente y sé que he crecido.
Estoy al lado de alguien que amo con todo mi ser, alguien que me ha brindado esa capacidad de amar, amarlo a él, a todo lo que hago, amar a la lluvia, amar sin importar nada alrededor.
La vida cambia y yo de la mano con ella, también.
No sé, como que crecí.
Y siguen cambiando las cosas, ahora percibo más las cosas que antes.
Escucho más a Carla Morrison, vi a Interpol por segunda vez, se acabó Harry Potter y soy fan de algunas series de MTV y VH1...
Pero eso no es tan importante, lo reelevante en mi vida radica en el propio lenguaje de mi alma.
Ya pasé al penúltimo (en mi caso) semestre de la Facultad, el tiempo se evaporó de mis manos a una velocidad inconcebible, no pensé en verme así, a estas alturas, con quienes estoy y comparto mi vida, mi tiempo y mi cariño.
La llegada de mi sobrinito, las esperanzas puestas en ello y nuevos amigos, retos, compromisos y la música que los genios nos regalan, son esas pequeñas cosas que valoro.
Me siento diferente, me veo diferente y sé que he crecido.
Estoy al lado de alguien que amo con todo mi ser, alguien que me ha brindado esa capacidad de amar, amarlo a él, a todo lo que hago, amar a la lluvia, amar sin importar nada alrededor.
La vida cambia y yo de la mano con ella, también.
No sé, como que crecí.
domingo, 6 de marzo de 2011
Tiempo vs. tristeza
Tanto tiempo sin pasar por aquí.
Ahora que miro hacia atrás, las cosas han cambiado bastante,
veo al pasado con los ojos del presente.
Pero perdí mis gafas del futuro, mejor así, pues no quiero saber
lo que puede pasar.
Lo ideal es vivir como se vaya presentando el acontecer.
Leo mi blog, las antiguas entradas y recuerdo cómo pensaba
en esos días, la tristeza que corría por mis venas y salía por mis ojos,
recuerdo como quería hacer que las cosas sucedieran:
Besos, abrazos, rizos y amor, besos, abrazos, gritos y horror.
NADA fue lo esperado, por eso decidí perder mis gafas del futuro.
Esas cosas queme herían, estaban ahí porque yo lo permitía,porque me gustaba sufrir y sentirme así, por algo que supe no funcionaría desde el principio.
Por algo que simplemente no es mio, pero la imagen creada en mi mente era lo que me gustaba ver, el aspirar a eso, el verme así, el hecho de decir "si estuvieras conmigo las cosas serían distintas", a todo eso se llama de dos formas:
-esquizofrenia sentimental
-pendejismo ilusiorio
En aquel momento, padecía más de lo segundo.
Y un día lo decidí; dejar de lado todo eso porque llegaste a mi vida.
Cuando menos lo pensé.
Pero cuando más lo necesitaba.
Entraste sin previo aviso llevandote todo, supe que sería difícil, pero algo en mi me lo decia, que tú serías para mí, que por algo te conocí.
Pero ¿cómo te decía que yo sabía que eras tú el indicado?
Lo único que podía hacer en ese momento, era demostrarlo,
irme metiendo en tu piel y en tu alma, darte a conocer quien era,
de que estoy hecha, y todo aquello que podía brindarte.
Desde el primer momento supe que era yo la que te podría hacer
feliz, la que en tu vida debe estar, ser aquella con la cual puedes verte en un futuro, como compañía, como mujer y como amiga.
Me dediqué a hacerlo. A pesar de que te resistías y te negabas, decidí jugarme el todo por el todo, yo sabía que esto tendría un final deseable, pero toda tu esencia se negaba a mí, no veía nada claro y una vez más me desanimé, me dejé llevar por lo que leía en tus conductas y te dejé.
Me alejé y estuve dispuesta a eliminarte de mi memoria.
Pero ya no me dejaste ir.
Gracias por eso!
Me recuperaste y demostraste que en efecto, pude llegar a tu alma y entrar a tu vida, formar parte de todo y creeme que cada día que paso a tu lado es lo que mas aprecio y valoro eres lo que esperé.
Lo que se debe quedar.
Y lo que prometo cuidaré.
Diría Julio Cortázar:
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
Ahora que miro hacia atrás, las cosas han cambiado bastante,
veo al pasado con los ojos del presente.
Pero perdí mis gafas del futuro, mejor así, pues no quiero saber
lo que puede pasar.
Lo ideal es vivir como se vaya presentando el acontecer.
Leo mi blog, las antiguas entradas y recuerdo cómo pensaba
en esos días, la tristeza que corría por mis venas y salía por mis ojos,
recuerdo como quería hacer que las cosas sucedieran:
Besos, abrazos, rizos y amor, besos, abrazos, gritos y horror.
NADA fue lo esperado, por eso decidí perder mis gafas del futuro.
Esas cosas queme herían, estaban ahí porque yo lo permitía,porque me gustaba sufrir y sentirme así, por algo que supe no funcionaría desde el principio.
Por algo que simplemente no es mio, pero la imagen creada en mi mente era lo que me gustaba ver, el aspirar a eso, el verme así, el hecho de decir "si estuvieras conmigo las cosas serían distintas", a todo eso se llama de dos formas:
-esquizofrenia sentimental
-pendejismo ilusiorio
En aquel momento, padecía más de lo segundo.
Y un día lo decidí; dejar de lado todo eso porque llegaste a mi vida.
Cuando menos lo pensé.
Pero cuando más lo necesitaba.
Entraste sin previo aviso llevandote todo, supe que sería difícil, pero algo en mi me lo decia, que tú serías para mí, que por algo te conocí.
Pero ¿cómo te decía que yo sabía que eras tú el indicado?
Lo único que podía hacer en ese momento, era demostrarlo,
irme metiendo en tu piel y en tu alma, darte a conocer quien era,
de que estoy hecha, y todo aquello que podía brindarte.
Desde el primer momento supe que era yo la que te podría hacer
feliz, la que en tu vida debe estar, ser aquella con la cual puedes verte en un futuro, como compañía, como mujer y como amiga.
Me dediqué a hacerlo. A pesar de que te resistías y te negabas, decidí jugarme el todo por el todo, yo sabía que esto tendría un final deseable, pero toda tu esencia se negaba a mí, no veía nada claro y una vez más me desanimé, me dejé llevar por lo que leía en tus conductas y te dejé.
Me alejé y estuve dispuesta a eliminarte de mi memoria.
Pero ya no me dejaste ir.
Gracias por eso!
Me recuperaste y demostraste que en efecto, pude llegar a tu alma y entrar a tu vida, formar parte de todo y creeme que cada día que paso a tu lado es lo que mas aprecio y valoro eres lo que esperé.
Lo que se debe quedar.
Y lo que prometo cuidaré.
Diría Julio Cortázar:
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
jueves, 29 de julio de 2010
Indistinto...
Me siento nerviosa una vez más, entro al café y te veo ahí sentado, fumando como de costumbre, tan puntual como siempre, más que yo y eso es exagerar, siempre me gustó llegar y que ya estuvieras ahí, me dejaste esa mala costumbre que ahora reproduzco.
Dirijo hacia ti una sonrisa tímida, no se que esperarme, sin embargo ahora sé que algo en mí ya no duda, algo en mí ya no espera nada de ti, me preocupa eso que siento, no sé decir si es bueno o malo, me dedicaré a explicarlo o sufrirlo cuando huyas de nuevo…
Comienzas a ponerme al tanto de tu vida, tus reuniones, tu trabajo, las fiestas y tus reencuentros con gente de la escuela, hasta que buscas la manera de llegar a esos asuntos que nos unieron, las cuestiones sentimentales, siempre persuadiendo e imponiendo tus intereses a los míos, comienzo a percibir en mí un cosquilleo que me guiará a un enojo, pero lo ignoro y sigo escuchándote, no sé a donde quieres llegar.
¿Qué quieres ahora?, ¿porqué me citaste aquí?
Tu cara es de desconcierto, tú sabes que siempre he sido franca y digo lo que pienso sin rodeos, y dices que irás directo al grano, es lo que quiero, lo que espero…
Comienzas diciendo que cuando te fuiste, al llegar a tu ciudad, te encontraste con ella de nuevo, con aquella que tanto te hizo sufrir, ella a quién yo sin conocer odie desde un principio, aquella que tanto te hizo llorar sobre mi hombro, ella a quien llame “mi enemiga invisible”. No se porque espere sentir como me hacía trizas por dentro, sentir un dolor indescriptible cuando lo mencionaras, ese encuentro que tanto temí llegó y no sentí nada, sin duda algo extraño pasa…
Dices que saliste con ella, que lo intentaste de nuevo, volvieron a tener eso que tanto que buscas, un “hogar”, pero algo en ti cambió y te hizo darte cuenta que ya habías cerrado ese ciclo, tu dignidad que tanto alardeabas te hizo recordar todas las humillaciones, todos esos surcos de recuerdos recorridos por lágrimas, aquellas noches donde la soledad era la única con quien dormías, TODO volvió a tu cabeza y tu alma cuando decidiste levantarte y decir NO MÁS, ya no siento lo mismo.
Me sorprendes, nunca creí que te escucharía decir eso, hace no más de dos otoños habría dado la mitad de mi vida por escucharte decir eso, mientras que la otra mitad de mi existencia la habría gastado feliz a tu lado, pero ella tenía tu alma en ese momento y tu no estabas dispuesto a olvidarla, te aferrabas a su recuerdo y ese dolor que provocaba para sentir que lo que habías vivido fue REAL, que ella si estuvo presente en tú vida y que yo ingenuamente pensé, que podría desvanecer su recuerdo y hacerte sentir las cosas de otra manera, percibir completamente con tus cinco sentidos, a mi lado…
Mi pequeño flashblack se detiene cuando enciendes otro cigarrillo, me ofreces uno sabiendo que yo jamás podré decirte que no, me ayudas a encenderlo y prosigues con el tuyo, gracias a ti aprendí a saborear el tabaco acompañado de una buena de café caliente, lo amargo con el humo, NUESTRO sabor favorito, ahora entiendo porque insistías en que nos viéramos aquí.
Te felicito, me da gusto saber que te liberaste de ella, ahora sabes lo que es ser libre y no estar atado a nadie, me siento feliz por ti y ahora tu mirada es distinta, me siento incómoda cuando me ves de esa manera, ¿Qué sucede ahora?
“Te extraño” me dices, comienzas a narrar otra historia, una noche que salías con ella, la estabas pasando tan bien y te diste cuenta que la llamaste por mi nombre, ella no te dijo nada, tampoco se molesto, pues según tú tal vez entendió que ella no estuvo presente en una etapa de tu vida donde YO sí te apoye, donde disfrute contigo cada una de tus experiencias y bromas, la llamaste por mi nombre.
El hecho me deja perpleja, me has dejado sin suspiros, sin respirar, me siento pálida y sin memoria, no se ni que decirte, pero el hecho es que…
Me devuelves los pies a la tierra en cuanto tocas mi mano y la acaricias y comienzas la oración que espere escuchar tantas veces; “Me di cuenta que me enamoré de ti cuando menos lo pensaba y esperaba, te quiero, te extraño, quiero volver a estar contigo y que me recuerdes el sabor del aire y como se llaman las estrellas, que me cuentes esas cosas que solo a ti te pasan y sobre todo, quiero volver a reir contigo, de todo, de aquellos, de los bichos, de las cosas sin sentido, lo que inventas y lo que defines como real, por favor…”
Has terminado de hablar, pero ahora entiendo lo que sentí al principio de nuestra conversación; nada…
Sabes que siempre te seré sincera, lo nuestro comenzó como una muy buena amistad, me simpatizaste desde el principio, me sentí atraída por ti, no quise confundirme y por ello comencé siendo tu amiga y todo fluyó naturalmente, no supe en que momento me perdí en tu sonrisa y comenzamos con esta aventura, sé que no duró mucho y mis intenciones no se cumplieron, te fuiste y me dolió, pero aprendí a vivir sin ti, recordé esos momentos donde solo éramos tu y yo, como amigos, como debió ser siempre.
Fue ahí donde encontré resignación y me decidí a seguir buscando, pues nunca pensé que volverías y si un día lo hacías, sería como grandes amigos, no más…
No puedo corresponder al sentimiento, te extrañé, te lloré y te deje ir, cerré mi ciclo cuando fue necesario y ahora me siento feliz, llena de planes y con miras a futuro, quiero una vida plena y llena de las cosas que me encantan y amo, creeme que te contemplé en esos detalles, quería que estuviéramos juntos, pero estabas lejos y supuse que al lado de ella, no te engañes, conmigo no puedes estar porque nunca dejamos de ser amigos, y, si a ella la haz olvidado, está bien, pero busca a alguien más que pueda encajar en tu vida, porque yo no lo soy…
Me levanto de la mesa y te dirijo la última sonrisa, me doy la vuelta y escucho como tu respiración se agita y quieres decir algo para detenerme, pero sabes que es verdad, no tengo cabida en tu vida, ni como amiga, ya no, es demasiado tarde.
Camino por la calle y nisiquiera siento como me moja la lluvia, mi cabello comienza a enredarse y el delineador se ha corrido por mi cara, no se si estoy llorando o la lluvia enjuaga mis ojos, esperé que cumplieras esa promesa tanto tiempo.
No quiero despertar, pero tampoco quiero llegar a casa, no quiero que me llames, pero quiero seguir soñando que lo harás, he confundido la realidad con el sueño…
Dirijo hacia ti una sonrisa tímida, no se que esperarme, sin embargo ahora sé que algo en mí ya no duda, algo en mí ya no espera nada de ti, me preocupa eso que siento, no sé decir si es bueno o malo, me dedicaré a explicarlo o sufrirlo cuando huyas de nuevo…
Comienzas a ponerme al tanto de tu vida, tus reuniones, tu trabajo, las fiestas y tus reencuentros con gente de la escuela, hasta que buscas la manera de llegar a esos asuntos que nos unieron, las cuestiones sentimentales, siempre persuadiendo e imponiendo tus intereses a los míos, comienzo a percibir en mí un cosquilleo que me guiará a un enojo, pero lo ignoro y sigo escuchándote, no sé a donde quieres llegar.
¿Qué quieres ahora?, ¿porqué me citaste aquí?
Tu cara es de desconcierto, tú sabes que siempre he sido franca y digo lo que pienso sin rodeos, y dices que irás directo al grano, es lo que quiero, lo que espero…
Comienzas diciendo que cuando te fuiste, al llegar a tu ciudad, te encontraste con ella de nuevo, con aquella que tanto te hizo sufrir, ella a quién yo sin conocer odie desde un principio, aquella que tanto te hizo llorar sobre mi hombro, ella a quien llame “mi enemiga invisible”. No se porque espere sentir como me hacía trizas por dentro, sentir un dolor indescriptible cuando lo mencionaras, ese encuentro que tanto temí llegó y no sentí nada, sin duda algo extraño pasa…
Dices que saliste con ella, que lo intentaste de nuevo, volvieron a tener eso que tanto que buscas, un “hogar”, pero algo en ti cambió y te hizo darte cuenta que ya habías cerrado ese ciclo, tu dignidad que tanto alardeabas te hizo recordar todas las humillaciones, todos esos surcos de recuerdos recorridos por lágrimas, aquellas noches donde la soledad era la única con quien dormías, TODO volvió a tu cabeza y tu alma cuando decidiste levantarte y decir NO MÁS, ya no siento lo mismo.
Me sorprendes, nunca creí que te escucharía decir eso, hace no más de dos otoños habría dado la mitad de mi vida por escucharte decir eso, mientras que la otra mitad de mi existencia la habría gastado feliz a tu lado, pero ella tenía tu alma en ese momento y tu no estabas dispuesto a olvidarla, te aferrabas a su recuerdo y ese dolor que provocaba para sentir que lo que habías vivido fue REAL, que ella si estuvo presente en tú vida y que yo ingenuamente pensé, que podría desvanecer su recuerdo y hacerte sentir las cosas de otra manera, percibir completamente con tus cinco sentidos, a mi lado…
Mi pequeño flashblack se detiene cuando enciendes otro cigarrillo, me ofreces uno sabiendo que yo jamás podré decirte que no, me ayudas a encenderlo y prosigues con el tuyo, gracias a ti aprendí a saborear el tabaco acompañado de una buena de café caliente, lo amargo con el humo, NUESTRO sabor favorito, ahora entiendo porque insistías en que nos viéramos aquí.
Te felicito, me da gusto saber que te liberaste de ella, ahora sabes lo que es ser libre y no estar atado a nadie, me siento feliz por ti y ahora tu mirada es distinta, me siento incómoda cuando me ves de esa manera, ¿Qué sucede ahora?
“Te extraño” me dices, comienzas a narrar otra historia, una noche que salías con ella, la estabas pasando tan bien y te diste cuenta que la llamaste por mi nombre, ella no te dijo nada, tampoco se molesto, pues según tú tal vez entendió que ella no estuvo presente en una etapa de tu vida donde YO sí te apoye, donde disfrute contigo cada una de tus experiencias y bromas, la llamaste por mi nombre.
El hecho me deja perpleja, me has dejado sin suspiros, sin respirar, me siento pálida y sin memoria, no se ni que decirte, pero el hecho es que…
Me devuelves los pies a la tierra en cuanto tocas mi mano y la acaricias y comienzas la oración que espere escuchar tantas veces; “Me di cuenta que me enamoré de ti cuando menos lo pensaba y esperaba, te quiero, te extraño, quiero volver a estar contigo y que me recuerdes el sabor del aire y como se llaman las estrellas, que me cuentes esas cosas que solo a ti te pasan y sobre todo, quiero volver a reir contigo, de todo, de aquellos, de los bichos, de las cosas sin sentido, lo que inventas y lo que defines como real, por favor…”
Has terminado de hablar, pero ahora entiendo lo que sentí al principio de nuestra conversación; nada…
Sabes que siempre te seré sincera, lo nuestro comenzó como una muy buena amistad, me simpatizaste desde el principio, me sentí atraída por ti, no quise confundirme y por ello comencé siendo tu amiga y todo fluyó naturalmente, no supe en que momento me perdí en tu sonrisa y comenzamos con esta aventura, sé que no duró mucho y mis intenciones no se cumplieron, te fuiste y me dolió, pero aprendí a vivir sin ti, recordé esos momentos donde solo éramos tu y yo, como amigos, como debió ser siempre.
Fue ahí donde encontré resignación y me decidí a seguir buscando, pues nunca pensé que volverías y si un día lo hacías, sería como grandes amigos, no más…
No puedo corresponder al sentimiento, te extrañé, te lloré y te deje ir, cerré mi ciclo cuando fue necesario y ahora me siento feliz, llena de planes y con miras a futuro, quiero una vida plena y llena de las cosas que me encantan y amo, creeme que te contemplé en esos detalles, quería que estuviéramos juntos, pero estabas lejos y supuse que al lado de ella, no te engañes, conmigo no puedes estar porque nunca dejamos de ser amigos, y, si a ella la haz olvidado, está bien, pero busca a alguien más que pueda encajar en tu vida, porque yo no lo soy…
Me levanto de la mesa y te dirijo la última sonrisa, me doy la vuelta y escucho como tu respiración se agita y quieres decir algo para detenerme, pero sabes que es verdad, no tengo cabida en tu vida, ni como amiga, ya no, es demasiado tarde.
Camino por la calle y nisiquiera siento como me moja la lluvia, mi cabello comienza a enredarse y el delineador se ha corrido por mi cara, no se si estoy llorando o la lluvia enjuaga mis ojos, esperé que cumplieras esa promesa tanto tiempo.
No quiero despertar, pero tampoco quiero llegar a casa, no quiero que me llames, pero quiero seguir soñando que lo harás, he confundido la realidad con el sueño…
viernes, 19 de marzo de 2010
Jaaa! al put# que se llevo mis poemas
Según dice Chalrles Bukowski
A la puta que se llevó mis poemas
" Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía. "
" Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía. "
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


