Me siento nerviosa una vez más, entro al café y te veo ahí sentado, fumando como de costumbre, tan puntual como siempre, más que yo y eso es exagerar, siempre me gustó llegar y que ya estuvieras ahí, me dejaste esa mala costumbre que ahora reproduzco.
Dirijo hacia ti una sonrisa tímida, no se que esperarme, sin embargo ahora sé que algo en mí ya no duda, algo en mí ya no espera nada de ti, me preocupa eso que siento, no sé decir si es bueno o malo, me dedicaré a explicarlo o sufrirlo cuando huyas de nuevo…
Comienzas a ponerme al tanto de tu vida, tus reuniones, tu trabajo, las fiestas y tus reencuentros con gente de la escuela, hasta que buscas la manera de llegar a esos asuntos que nos unieron, las cuestiones sentimentales, siempre persuadiendo e imponiendo tus intereses a los míos, comienzo a percibir en mí un cosquilleo que me guiará a un enojo, pero lo ignoro y sigo escuchándote, no sé a donde quieres llegar.
¿Qué quieres ahora?, ¿porqué me citaste aquí?
Tu cara es de desconcierto, tú sabes que siempre he sido franca y digo lo que pienso sin rodeos, y dices que irás directo al grano, es lo que quiero, lo que espero…
Comienzas diciendo que cuando te fuiste, al llegar a tu ciudad, te encontraste con ella de nuevo, con aquella que tanto te hizo sufrir, ella a quién yo sin conocer odie desde un principio, aquella que tanto te hizo llorar sobre mi hombro, ella a quien llame “mi enemiga invisible”. No se porque espere sentir como me hacía trizas por dentro, sentir un dolor indescriptible cuando lo mencionaras, ese encuentro que tanto temí llegó y no sentí nada, sin duda algo extraño pasa…
Dices que saliste con ella, que lo intentaste de nuevo, volvieron a tener eso que tanto que buscas, un “hogar”, pero algo en ti cambió y te hizo darte cuenta que ya habías cerrado ese ciclo, tu dignidad que tanto alardeabas te hizo recordar todas las humillaciones, todos esos surcos de recuerdos recorridos por lágrimas, aquellas noches donde la soledad era la única con quien dormías, TODO volvió a tu cabeza y tu alma cuando decidiste levantarte y decir NO MÁS, ya no siento lo mismo.
Me sorprendes, nunca creí que te escucharía decir eso, hace no más de dos otoños habría dado la mitad de mi vida por escucharte decir eso, mientras que la otra mitad de mi existencia la habría gastado feliz a tu lado, pero ella tenía tu alma en ese momento y tu no estabas dispuesto a olvidarla, te aferrabas a su recuerdo y ese dolor que provocaba para sentir que lo que habías vivido fue REAL, que ella si estuvo presente en tú vida y que yo ingenuamente pensé, que podría desvanecer su recuerdo y hacerte sentir las cosas de otra manera, percibir completamente con tus cinco sentidos, a mi lado…
Mi pequeño flashblack se detiene cuando enciendes otro cigarrillo, me ofreces uno sabiendo que yo jamás podré decirte que no, me ayudas a encenderlo y prosigues con el tuyo, gracias a ti aprendí a saborear el tabaco acompañado de una buena de café caliente, lo amargo con el humo, NUESTRO sabor favorito, ahora entiendo porque insistías en que nos viéramos aquí.
Te felicito, me da gusto saber que te liberaste de ella, ahora sabes lo que es ser libre y no estar atado a nadie, me siento feliz por ti y ahora tu mirada es distinta, me siento incómoda cuando me ves de esa manera, ¿Qué sucede ahora?
“Te extraño” me dices, comienzas a narrar otra historia, una noche que salías con ella, la estabas pasando tan bien y te diste cuenta que la llamaste por mi nombre, ella no te dijo nada, tampoco se molesto, pues según tú tal vez entendió que ella no estuvo presente en una etapa de tu vida donde YO sí te apoye, donde disfrute contigo cada una de tus experiencias y bromas, la llamaste por mi nombre.
El hecho me deja perpleja, me has dejado sin suspiros, sin respirar, me siento pálida y sin memoria, no se ni que decirte, pero el hecho es que…
Me devuelves los pies a la tierra en cuanto tocas mi mano y la acaricias y comienzas la oración que espere escuchar tantas veces; “Me di cuenta que me enamoré de ti cuando menos lo pensaba y esperaba, te quiero, te extraño, quiero volver a estar contigo y que me recuerdes el sabor del aire y como se llaman las estrellas, que me cuentes esas cosas que solo a ti te pasan y sobre todo, quiero volver a reir contigo, de todo, de aquellos, de los bichos, de las cosas sin sentido, lo que inventas y lo que defines como real, por favor…”
Has terminado de hablar, pero ahora entiendo lo que sentí al principio de nuestra conversación; nada…
Sabes que siempre te seré sincera, lo nuestro comenzó como una muy buena amistad, me simpatizaste desde el principio, me sentí atraída por ti, no quise confundirme y por ello comencé siendo tu amiga y todo fluyó naturalmente, no supe en que momento me perdí en tu sonrisa y comenzamos con esta aventura, sé que no duró mucho y mis intenciones no se cumplieron, te fuiste y me dolió, pero aprendí a vivir sin ti, recordé esos momentos donde solo éramos tu y yo, como amigos, como debió ser siempre.
Fue ahí donde encontré resignación y me decidí a seguir buscando, pues nunca pensé que volverías y si un día lo hacías, sería como grandes amigos, no más…
No puedo corresponder al sentimiento, te extrañé, te lloré y te deje ir, cerré mi ciclo cuando fue necesario y ahora me siento feliz, llena de planes y con miras a futuro, quiero una vida plena y llena de las cosas que me encantan y amo, creeme que te contemplé en esos detalles, quería que estuviéramos juntos, pero estabas lejos y supuse que al lado de ella, no te engañes, conmigo no puedes estar porque nunca dejamos de ser amigos, y, si a ella la haz olvidado, está bien, pero busca a alguien más que pueda encajar en tu vida, porque yo no lo soy…
Me levanto de la mesa y te dirijo la última sonrisa, me doy la vuelta y escucho como tu respiración se agita y quieres decir algo para detenerme, pero sabes que es verdad, no tengo cabida en tu vida, ni como amiga, ya no, es demasiado tarde.
Camino por la calle y nisiquiera siento como me moja la lluvia, mi cabello comienza a enredarse y el delineador se ha corrido por mi cara, no se si estoy llorando o la lluvia enjuaga mis ojos, esperé que cumplieras esa promesa tanto tiempo.
No quiero despertar, pero tampoco quiero llegar a casa, no quiero que me llames, pero quiero seguir soñando que lo harás, he confundido la realidad con el sueño…

No hay comentarios:
Publicar un comentario